Karla Martínez Gallegos y el último adiós a Carlos Peredo: El cierre de un capítulo histórico en Teziutlán
Tras 4,380 días de servicio divididos en cuatro mandatos, la “Perla de la Sierra” despide al hombre que redibujó su geografía urbana. La actual presidenta municipal, Karla Martínez, asume la estafeta de un legado que transformó la política regional.
TEZIUTLÁN, PUE. – Las campanas de la Santa Iglesia Catedral de Teziutlán no doblaron este lunes por un ciudadano que dejo huella imborrable. El eco de su bronce marcó el final de la era de Carlos Enrique Peredo Grau, el hombre que no solo ocupó la silla presidencial durante cuatro trienios, sino que reinventó la política y la fisonomía de la “Perla de la Sierra”.

Tras 4,380 días de servicio, la ciudad se detuvo para despedir a quien redibujó su geografía urbana y consolidó su estabilidad social. La jornada fúnebre fue un despliegue de solemnidad encabezado por la actual presidenta municipal, Karla Martínez Gallegos, quien asumió la tarea de despedir a un mentor y cuya figura obra se proyecta en cada rincón del municipio.
El patio del Palacio Municipal, epicentro de las decisiones que marcaron el rumbo económico de la región, se transformó en un recinto de honor. Ante guardias de gala y una audiencia que incluía a autoridades de los tres niveles de gobierno, Karla Martínez dirigió un mensaje cargado de sensibilidad y visión política.
En su intervención, la alcaldesa subrayó un pilar fundamental de la administración de Peredo que fue vital para el desarrollo actual: la tranquilidad de las familias.
“Carlos Peredo eligió a Teziutlán como su causa de vida. Su ejemplo de carácter y visión es nuestra guía permanente”, sentenció Martínez Gallegos. “Bajo su mando, se implementó una estrategia de seguridad efectiva que permitió a las familias teziutecas vivir en paz, sentando las bases de gobernabilidad y bienestar que hoy nos permiten seguir construyendo futuro”.
Con un gesto de empatía, la presidenta se dirigió a los hijos del exalcalde para darles una certeza: “Su papá transformó un municipio; llévense en el corazón que siempre será recordado como un gran hombre”.
Hablar de Carlos Peredo es hablar de una transformación tangible. Su vida pública se lee en las placas de inauguración de arterias vitales como los circuitos Juan Pablo Segundo y Bicentenario. Sin embargo, su visión fue más allá del asfalto: rescató la identidad local mediante la rehabilitación de la Plaza de Toros “El Pinal” y el emblemático Teatro Victoria.
Su legado también trascendió al ámbito privado como visionario de la salud, demostrando que su vocación de servicio no conocía fronteras partidistas. Esta capacidad de gestión integral fue lo que, según sus allegados, permitió que Teziutlán se mantuviera como un polo de desarrollo en el estado de Puebla.

“Vino a sembrar y a cimbrar”
El momento más íntimo del homenaje surgió de las palabras de su compañera de vida, la señora Angélica Hernández de Peredo. Con voz firme pese al duelo, describió al hombre detrás del político: “A cuántos de nosotros nos enseñó con amor y determinación… él nos formó. Fue un personaje que vino a sembrar y a cimbrar Teziutlán”.
El cortejo que partió hacia la Catedral fue acompañado por ciudadanos que reconocieron en Peredo a un líder que “supo estar”. Fallecido a los 70 años tras una batalla contra problemas de salud, el exalcalde deja un municipio más conectado, más seguro y con una ruta clara hacia el progreso.
