{"id":973,"date":"2024-11-05T22:22:03","date_gmt":"2024-11-06T04:22:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/?p=973"},"modified":"2024-11-05T22:22:03","modified_gmt":"2024-11-06T04:22:03","slug":"certeza-en-la-respuesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/2024\/11\/05\/certeza-en-la-respuesta\/","title":{"rendered":"Certeza en la respuesta"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-773 alignleft\" src=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-300x161.jpeg\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-300x161.jpeg 300w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-1024x550.jpeg 1024w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-768x412.jpeg 768w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg 1080w\" sizes=\"(max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>SABERSINFIN<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abel P\u00e9rez Rojas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silencio, un silencio tan denso que parec\u00eda llenar cada rinc\u00f3n. H\u00e9ctor se detuvo en medio del campo devastado, observando las sombras que la luz del atardecer proyectaba sobre las colinas. El campo, alguna vez fecundo, ahora yac\u00eda como una osamenta desnuda, un testimonio de lo que fue y de lo que ya no volver\u00eda. \u00c9l sab\u00eda que no solo era el paso de los a\u00f1os lo que erosionaba la tierra; el tiempo, como un molino implacable, se abr\u00eda paso entre sus propios recuerdos, dejando un rastro de vac\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;\u00bfQu\u00e9 queda despu\u00e9s de la siega del tiempo?&#8221; se preguntaba, intentando hallar algo s\u00f3lido entre la neblina de su mente. Aquel campo, con sus huertos vac\u00edos y sus palmas huecas, era el reflejo de su b\u00fasqueda interna, de un anhelo que parec\u00eda inalcanzable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus pasos lo condujeron hacia un claro donde la tierra, en silencio, comenzaba a germinar nuevamente. Se arrodill\u00f3 y hundi\u00f3 sus manos en el suelo. Sent\u00eda la humedad de la tierra f\u00e9rtil que respond\u00eda a cada movimiento, como si un di\u00e1logo mudo se estableciera entre sus dedos y la profundidad. La tierra ofrec\u00eda respuestas, s\u00ed, pero no de una manera evidente. Era como si el silencio de lo oculto susurrara en sus o\u00eddos, llam\u00e1ndolo a desentra\u00f1ar el misterio de su propia existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras sus manos acariciaban la superficie del suelo, sent\u00eda que ah\u00ed, en la humedad y el fr\u00edo de la tierra, yac\u00edan las respuestas que tanto buscaba, esperando, ocultas bajo la capa de lo evidente. Algo en \u00e9l se resist\u00eda a escuchar, como si temiera enfrentarse a lo que ese murmullo podr\u00eda revelarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Osamenta de la verdad dormida,<br \/>\nvaho que permanece tras la bruma.<br \/>\nMira, contempla lo que queda<br \/>\ndespu\u00e9s de la siega del tiempo,<br \/>\nlos huertos vac\u00edos y el eco distante<br \/>\nen las palmas huecas que buscan.<br \/>\nLa tierra, siempre f\u00e9rtil, ofrece respuestas,<br \/>\naunque nuestros ojos se hundan<br \/>\nen la sombra de su profundidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfD\u00f3nde se esconde lo que perdura?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 asiento resiste a la marea del olvido?<br \/>\nNos aventuramos en la penumbra<br \/>\nmientras el paso nos lleva, lento,<br \/>\na la depuraci\u00f3n de lo que fuimos,<br \/>\na lo que queda tras la luz<br \/>\nque disuelve nuestras preguntas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En el fondo del fr\u00edo,<br \/>\nel hielo resiste a la inevitable disoluci\u00f3n,<br \/>\ncomo el alma que se aferra al instante,<br \/>\ncomo quien guarda en silencio<br \/>\nel tiempo en sus manos.<br \/>\nEs en esa resistencia donde habita el milagro:<br \/>\nla eternidad que busca refugio en lo ef\u00edmero.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Refugio en lo ef\u00edmero.<\/em> APR. Octubre, 2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poema resonaba en su mente como un eco distante, pero constante. \u00bfD\u00f3nde se esconde lo que perdura? \u00bfQu\u00e9 permanece cuando la luz de la raz\u00f3n ha disipado las dudas? \u00c9l hab\u00eda construido su vida con la obsesi\u00f3n de hallar respuestas definitivas, de anclar la verdad en un marco s\u00f3lido y perdurable. Sin embargo, ahora se encontraba frente a la paradoja: cuanto m\u00e1s buscaba una verdad inamovible, m\u00e1s se desvanec\u00eda entre sus manos, como el viento entre las hermosas frondas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camin\u00f3 hasta una vieja caba\u00f1a que, aunque en ruinas, a\u00fan ofrec\u00eda el abrigo necesario para resguardarse del fr\u00edo de la noche. Se acomod\u00f3 en una esquina y cerr\u00f3 los ojos, imaginando que cada exhalaci\u00f3n le tra\u00eda fragmentos de sus recuerdos, de sus preguntas que, con el tiempo, se hab\u00edan convertido en su \u00fanica compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>V<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que avanzaba la noche, sinti\u00f3 c\u00f3mo el peso de sus propios pensamientos lo llevaba lentamente a un estado de depuraci\u00f3n. Cada pregunta, cada duda, cada miedo, se iban disolviendo en la oscuridad. La luz de la luna penetraba la caba\u00f1a a trav\u00e9s de las grietas en las paredes, ba\u00f1ando el lugar con una suavidad fr\u00eda y plateada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sab\u00eda que el tiempo hab\u00eda dejado en \u00e9l marcas profundas, huellas que, m\u00e1s que recuerdos, eran heridas de su constante b\u00fasqueda. En esa penumbra, H\u00e9ctor comprendi\u00f3 que la verdadera respuesta no radicaba en obtener certezas absolutas, sino en aceptar la fragilidad y transitoriedad de cada instante. Era en lo ef\u00edmero donde la eternidad hallaba refugio, en esa quietud entre el antes y el despu\u00e9s, en el vaho que queda tras la bruma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>VI<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el primer rayo del amanecer, H\u00e9ctor sali\u00f3 de la caba\u00f1a. Sent\u00eda una paz que hac\u00eda mucho no experimentaba, como si el peso de los a\u00f1os hubiera sido sustituido por la levedad de un nuevo entendimiento. Camin\u00f3 hasta el borde del campo y observ\u00f3 las primeras flores que comenzaban a asomar entre los surcos de tierra. All\u00ed, en ese momento, comprendi\u00f3 que lo eterno se encontraba en la capacidad de cada cosa para resistir su desaparici\u00f3n, en la osamenta que deja la verdad dormida en cada uno de sus fragmentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento soplaba suavemente, y H\u00e9ctor sinti\u00f3 que, de alguna manera, el milagro estaba en esa resistencia, en el gesto sencillo y humilde de cada flor que brotaba a pesar de la inevitable siega del tiempo. La eternidad, pens\u00f3, no era algo que pod\u00eda capturarse o retenerse; era, m\u00e1s bien, el susurro de lo ef\u00edmero, un refugio que nos recuerda, en su fr\u00e1gil belleza, el poder de permanecer en lo transitorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin decir una palabra, se alej\u00f3 de aquel campo, dejando atr\u00e1s el peso de sus preguntas, llev\u00e1ndose solo la certeza de haber encontrado, al fin, una respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abel P\u00e9rez Rojas<\/strong> (<a href=\"mailto:abelpr5@hotmail.com\">abelpr5@hotmail.com<\/a>) escritor y educador permanente. Dirige: <strong><em>Sabersinfin.com\u00a0 #abelperezrojaspoeta<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SABERSINFIN Abel P\u00e9rez Rojas I Silencio, un silencio tan denso que parec\u00eda llenar cada rinc\u00f3n&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":773,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-973","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culturales"],"aioseo_notices":[],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg",1080,580,false],"thumbnail":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-150x150.jpeg",150,150,true],"medium":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-300x161.jpeg",300,161,true],"medium_large":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-768x412.jpeg",640,343,true],"large":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-1024x550.jpeg",640,344,true],"1536x1536":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg",1080,580,false],"2048x2048":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg",1080,580,false],"covernews-featured":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-1024x550.jpeg",1024,550,true],"covernews-medium":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-540x340.jpeg",540,340,true]},"author_info":{"display_name":"REVISTA DIGITAL NORORIENTE","author_link":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/author\/adminr\/"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/category\/culturales\/\" rel=\"category tag\">Culturales<\/a>","tag_info":"Culturales","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=973"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/973\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":974,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/973\/revisions\/974"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}