{"id":4432,"date":"2026-07-23T13:50:19","date_gmt":"2026-07-23T19:50:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/?p=4432"},"modified":"2026-07-23T13:50:19","modified_gmt":"2026-07-23T19:50:19","slug":"la-poesia-es-mana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/2026\/07\/23\/la-poesia-es-mana\/","title":{"rendered":"La poes\u00eda es man\u00e1"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4414 alignleft\" src=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-300x161.jpg\" alt=\"\" width=\"406\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-300x161.jpg 300w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-1024x550.jpg 1024w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-768x412.jpg 768w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28.jpg 1080w\" sizes=\"(max-width: 406px) 100vw, 406px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>SABERSINFIN<\/strong><br \/>\n<strong>Abel P\u00e9rez Rojas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientemente escrib\u00ed Man\u00e1, un poema que me conect\u00f3 de manera ineludible con otro de mi autor\u00eda, publicado en enero de 2020 y titulado Lluvia de la buena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reflexionar sobre ambos poemas y comprender la relaci\u00f3n que me ocupa en estas l\u00edneas, es preciso detenerse un momento en el concepto de man\u00e1, el cual, por cierto, podr\u00eda encontrar equivalentes en otras tradiciones, como el soma, el haoma, el amrita o el n\u00e9ctar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con la Biblia, el man\u00e1 es un alimento milagroso que Dios envi\u00f3 al pueblo de Israel durante los cuarenta a\u00f1os de traves\u00eda por el desierto, despu\u00e9s del \u00e9xodo de Egipto. Seg\u00fan el libro del \u00c9xodo, aparec\u00eda cada ma\u00f1ana sobre el roc\u00edo, semejante a una escarcha o semilla fina, de color blanco y sabor dulce, similar al de las hojuelas con miel. Simboliza la providencia divina, pero tambi\u00e9n la fe de quien aprende a confiar en aquello que habr\u00e1 de llegar cada d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por extensi\u00f3n, la palabra man\u00e1 se emplea en el lenguaje cotidiano para referirse a un don, un favor inesperado o una fuente providencial de riqueza y bienestar que aparece en el momento preciso. El man\u00e1 no representa \u00fanicamente lo que alimenta: encarna aquello que llega cuando la voluntad humana ha agotado sus certezas y necesita abrirse a la gracia, a lo imprevisto y a lo que no puede producir por s\u00ed sola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta cualidad del poema como sustento m\u00edstico no es una b\u00fasqueda aislada; es la continuidad de una larga tradici\u00f3n de n\u00e1ufragos que han encontrado en la palabra su \u00fanico alimento. Ya lo intu\u00eda Rainer Maria Rilke al sugerir que para escribir un solo verso es necesario haber agotado la experiencia de la vida, o el mismo Gaston Bachelard cuando afirmaba que el ser humano es un ser que tiene hambre de asombro y que la poes\u00eda es el pan de la imaginaci\u00f3n. Como ellos, comprendo hoy que el man\u00e1 po\u00e9tico no se fabrica: se recibe como una revelaci\u00f3n que sacia una sed que la raz\u00f3n ni siquiera alcanza a comprender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en ese sentido de gracia divina, existe cierta precipitaci\u00f3n que describ\u00ed en aquel enero del fat\u00eddico 2020, a\u00f1o marcado por la pandemia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda es como la lluvia con la que jugabas en tu infancia,<br \/>\ncomo aquella que te empapaba<br \/>\nhasta el tu\u00e9tano, pero no te enfermaba,<br \/>\ngeneraba resistencia, anticuerpos<br \/>\ny te ayudaba a ser m\u00e1s ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ese temporal, debido al paso de los a\u00f1os, queda el recuerdo de una especie de bendici\u00f3n que nos cubr\u00eda de pies a cabeza. Era una envoltura que nos nutr\u00eda, nos vigorizaba y, sin duda alguna, nos convert\u00eda en seres felices. Acaso la infancia sea eso: el tiempo en el que todav\u00eda somos capaces de recibir el mundo sin exigirle explicaciones, cuando la realidad se nos ofrece como una revelaci\u00f3n cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ca\u00edda de aquel preciado l\u00edquido adoptaba, con frecuencia, la forma de los besos de nuestra madre, del cobijo paterno que nos hac\u00eda sentir protegidos o de la compa\u00f1\u00eda fraterna de nuestros hermanos, quienes nos inculcaron el poder del \u00abnosotros\u00bb: de la manada, del clan o de la tribu. Antes de aprender a nombrarnos individuos, fuimos parte de una comunidad afectiva que nos sostuvo y nos ense\u00f1\u00f3 que la existencia tambi\u00e9n se construye desde la pertenencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los poemas son como cada gota de esa lluvia,<br \/>\nte cubre tanto que terminan por atravesarte,<br \/>\npor humectar tu cuerpo por dentro,<br \/>\ntus huesos, tus tejidos;<br \/>\nson tan especiales<br \/>\n\u00a1que hasta el alma se empapa<br \/>\ny las pesadillas trocan<br \/>\nen sue\u00f1os de barquitos de papel!<br \/>\nEsos momentos dichosos nos ba\u00f1aban y nos aturd\u00edan con tanto encanto que nos hac\u00edan perder la raz\u00f3n y llegar a la conclusi\u00f3n de que las palabras son insuficientes para expresar semejante felicidad. Sin embargo, quiz\u00e1 sea precisamente de esa insuficiencia de donde nace la poes\u00eda: del deseo de decir aquello que rebasa al lenguaje y que, pese a todo, necesita ser nombrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una felicidad que no debe pensarse, sino vivirse; basta con dejarse fluir y permitir que el tiempo haga reposar la sinraz\u00f3n de quien se hace uno con el mar. Hay experiencias cuya verdad no depende de una explicaci\u00f3n l\u00f3gica, porque se revelan directamente a la sensibilidad. En ellas, comprender significa entregarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda es como la lluvia con la que jugabas en tu infancia y te ayudaba a ser m\u00e1s ni\u00f1o&#8230;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creaci\u00f3n y recreaci\u00f3n en el Logos por las bondades del man\u00e1: \u00ab\u00a1Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed\u2026!\u00bb. Volver a ser ni\u00f1o no implica retroceder, sino recuperar la capacidad de asombro, la disposici\u00f3n para recibir lo extraordinario en lo cotidiano y la libertad de acercarse al misterio sin las defensas que la raz\u00f3n adulta levanta frente a lo inexplicable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que, sin reserva alguna, nos dejamos atravesar, sin anteponer las reticencias del pensamiento l\u00f3gico, como sucede con los millones de neutrinos que recorren todo lo que somos sin dejar rastro alguno, no queda m\u00e1s que rendirse ante lo bello, ante lo innegablemente asombroso de la creaci\u00f3n. Rendirse, en este caso, no significa claudicar, sino reconocer que existen realidades cuya plenitud no puede ser pose\u00edda por la inteligencia y que solo pueden ser acogidas mediante la sensibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juro escribir los versos m\u00e1s simples para recuperar la fuerza de mis palabras, hallar entre el mar de opciones seductoras<br \/>\nel alivio que nace del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconstruirse desde la sencillez, desde lo \u00edntimo y desde aquello que permanece apartado del ruido y de las miradas profanas. Volver a lo esencial supone retirar las capas con las que el mundo ha cubierto nuestra voz hasta reencontrar la palabra primera: aquella que no busca deslumbrar, sino revelar; que no pretende imponerse, sino acompa\u00f1ar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la restauraci\u00f3n<br \/>\nme perdonar\u00e9<br \/>\npor haber abandonado el man\u00e1 de la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en medio del aguacero que nos hac\u00eda sentir m\u00e1s ni\u00f1os, rodeados de versos nacidos del Logos, vi a la felicidad saltando y abriendo su coraz\u00f3n para dejar escapar su alegr\u00eda: sin g\u00e9nero, sin c\u00e1scara, sin rubor. Comprend\u00ed entonces que el elixir de la poes\u00eda siempre estuvo all\u00ed, esperando sobre el roc\u00edo de las palabras; m\u00e1s all\u00e1 de una respuesta definitiva, como el alimento cotidiano que nos permite atravesar el desierto y conservar intacta nuestra capacidad de asombro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vi esa silueta ba\u00f1\u00e1ndose de man\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abel P\u00e9rez Rojas (abelpr5@hotmail.com) escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com #abelperezrojaspoeta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SABERSINFIN Abel P\u00e9rez Rojas Recientemente escrib\u00ed Man\u00e1, un poema que me conect\u00f3 de manera ineludible&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4414,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,7],"tags":[],"class_list":["post-4432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culturales","category-politica"],"aioseo_notices":[],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28.jpg",1080,580,false],"thumbnail":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-300x161.jpg",300,161,true],"medium_large":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-768x412.jpg",640,343,true],"large":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-1024x550.jpg",640,344,true],"1536x1536":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28.jpg",1080,580,false],"2048x2048":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28.jpg",1080,580,false],"covernews-featured":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-1024x550.jpg",1024,550,true],"covernews-medium":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/92b1c017-17f8-4fc5-9266-242259d40c28-540x340.jpg",540,340,true]},"author_info":{"display_name":"REVISTA DIGITAL NORORIENTE","author_link":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/author\/adminr\/"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/category\/culturales\/\" rel=\"category tag\">Culturales<\/a> <a href=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/category\/politica\/\" rel=\"category tag\">Pol\u00edtica<\/a>","tag_info":"Pol\u00edtica","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4432"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4432\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4433,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4432\/revisions\/4433"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}