{"id":1056,"date":"2024-11-28T15:53:26","date_gmt":"2024-11-28T21:53:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/?p=1056"},"modified":"2024-11-28T18:13:23","modified_gmt":"2024-11-29T00:13:23","slug":"magia-cierta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/2024\/11\/28\/magia-cierta\/","title":{"rendered":"Magia cierta"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-773 alignleft\" src=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-300x161.jpeg\" alt=\"\" width=\"390\" height=\"209\" srcset=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-300x161.jpeg 300w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-1024x550.jpeg 1024w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-768x412.jpeg 768w, https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg 1080w\" sizes=\"(max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>SABERSINFIN<\/strong><\/p>\n<p><strong>Abel P\u00e9rez Rojas<\/strong><br \/>\n<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>La noche ca\u00eda como un manto de seda negra sobre el horizonte, mientras Luc\u00eda caminaba por las calles de un pueblo olvidado por el tiempo. La \u00faltima luz del sol dibujaba sombras alargadas que parec\u00edan extenderse para abrazarla. Hab\u00eda llegado all\u00ed en busca de respuestas, de algo que diera sentido a las grietas que sent\u00eda en su interior.<\/p>\n<p>En una esquina, un anciano con ojos penetrantes ofrec\u00eda amuletos en un peque\u00f1o puesto improvisado. \u201cCada uno tiene su poder\u201d, le dijo, extendiendo un peque\u00f1o anillo de plata con un s\u00edmbolo extra\u00f1o. Ella lo tom\u00f3 entre sus dedos y sinti\u00f3 una vibraci\u00f3n sutil, un eco de algo m\u00e1s grande. &#8220;No es el amuleto, es lo que t\u00fa pones en \u00e9l&#8221;, agreg\u00f3 el anciano, con una sonrisa enigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Luc\u00eda no respondi\u00f3, pero el anillo se qued\u00f3 en su mano mientras avanzaba, buscando algo que a\u00fan no entend\u00eda.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Esa noche, Luc\u00eda se encerr\u00f3 en la habitaci\u00f3n de una vieja posada. El anillo descansaba sobre la mesa junto a una vela que proyectaba sombras danzantes en las paredes. Algo la impuls\u00f3 a escribir en su diario, a desahogar las palabras que se arremolinaban en su mente:<\/p>\n<p>Te nombrar\u00e9 mi amuleto,<br \/>\nllenar\u00e1s mis lagunas,<br \/>\ncubrir\u00e1s mis huecos,<br \/>\ndar\u00e1s contenido a la vacante,<br \/>\nser\u00e1s la fortaleza<br \/>\nde la d\u00e9bil tropa<br \/>\nque protege la plaza<br \/>\nque guarece mi turbina escarlata.<\/p>\n<p>Dir\u00e9 que eres mi talism\u00e1n,<br \/>\ncomo aquel que aferrado al pecho<br \/>\nacompa\u00f1a a Margarita,<br \/>\na Lupita,<br \/>\na Juan<br \/>\no a Pedro,<br \/>\na cruzar el Desierto de Arizona<br \/>\ny sortear las balas<br \/>\nde los cazadores de migrantes.<\/p>\n<p>Te equiparar\u00e9 al anillo<br \/>\nque el Mago<br \/>\nle dio en su iniciaci\u00f3n<br \/>\nal ne\u00f3fito<br \/>\npara recordarle su nombre m\u00edstico,<br \/>\nsu identidad en lo oculto<br \/>\ny su misi\u00f3n en la tercera dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Te nombrar\u00e9. APR. Julio, 2020.<\/p>\n<p>Las palabras flu\u00edan como un r\u00edo imparable, llenando p\u00e1ginas con pensamientos que nunca hab\u00eda expresado en voz alta. Cuando termin\u00f3, sinti\u00f3 un extra\u00f1o alivio, como si el anillo hubiera escuchado su confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, Luc\u00eda despert\u00f3 con la sensaci\u00f3n de haber so\u00f1ado algo importante, aunque no recordaba qu\u00e9. Cuando busc\u00f3 el anillo, este ya no estaba en la mesa. Mir\u00f3 fren\u00e9ticamente por toda la habitaci\u00f3n, pero no lo encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Desesperada, sali\u00f3 a buscar al anciano, recorriendo cada callej\u00f3n del pueblo, cada rinc\u00f3n donde pod\u00eda haber estado su puesto. Sin embargo, el hombre hab\u00eda desaparecido, como si nunca hubiera existido.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 un vac\u00edo crecer en su pecho. No era solo el anillo lo que faltaba, sino algo m\u00e1s profundo, como si el objeto hubiera llevado consigo una parte de ella.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>En medio de su angustia, Luc\u00eda se sent\u00f3 en un banco de la plaza central. Sac\u00f3 su diario y, con una pluma temblorosa, comenz\u00f3 a escribir de nuevo:<\/p>\n<p>Tu ausencia se llev\u00f3 mi suerte,<br \/>\nsi no est\u00e1s de poco sirven:<br \/>\nmi pata de conejo,<br \/>\nmi tr\u00e9bol de cuatro hojas,<br \/>\nmi trol narig\u00f3n,<br \/>\nmi corona de ajos machos,<br \/>\nmi maceta de s\u00e1bila,<br \/>\nmi gato japon\u00e9s,<br \/>\nmi cazador de sue\u00f1os,<br \/>\nmi elefante de marfil,<br \/>\nmi Buda panz\u00f3n,<br \/>\nmis borreguitos lanudos,<br \/>\nmi herradura forjada,<br \/>\nmi collar de obsidiana,<br \/>\nmi pulsera de \u00e1mbar,<br \/>\nmi ce\u00f1idor rojo,<br \/>\nmis calzoncillos amarillos,<br \/>\ny mi bala de plata grabada.<\/p>\n<p>Te fuiste y te llevaste<br \/>\nmi pensamiento m\u00e1gico,<br \/>\nmi confianza en los amuletos,<br \/>\ny mi poder de convencimiento.<\/p>\n<p>Te fuiste<br \/>\ny te llevaste al cham\u00e1n,<br \/>\nal vidente,<br \/>\nal m\u00e9dium<br \/>\ny solo el profeta resisti\u00f3<br \/>\nlos embates del olvido y de la distancia;<br \/>\n\u00fanicamente \u00e9l supo descifrar<br \/>\nlas largas horas de oraci\u00f3n y mortificaci\u00f3n,<br \/>\nque solo son m\u00e1scara de la redenci\u00f3n profunda,<br \/>\ncon la que nada pueden fetiches,<br \/>\ntalismanes ni falsos rezos.<\/p>\n<p>Amuletos. APR. Agosto, 2019.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 el diario con fuerza, sintiendo una mezcla de ira y tristeza. \u00bfPor qu\u00e9 algo tan peque\u00f1o pod\u00eda significar tanto?<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Esa noche, Luc\u00eda camin\u00f3 hasta las afueras del pueblo, donde una colina se alzaba sobre el valle. El viento fr\u00edo la envolv\u00eda, pero no retrocedi\u00f3. Al llegar a la cima, se encontr\u00f3 con un c\u00edrculo de piedras dispuestas alrededor de una figura grabada en el suelo: el mismo s\u00edmbolo que hab\u00eda visto en el anillo.<\/p>\n<p>De pronto, sinti\u00f3 una presencia detr\u00e1s de ella. Se gir\u00f3 y all\u00ed estaba el anciano, observ\u00e1ndola con una mezcla de ternura y firmeza.<\/p>\n<p>\u201cSiempre estuvo en ti, Luc\u00eda\u201d, dijo, se\u00f1alando su coraz\u00f3n. \u201cEl anillo era solo un recordatorio. Ahora que lo has perdido, debes descubrir tu verdadero poder\u201d.<\/p>\n<p>Luc\u00eda cerr\u00f3 los ojos, dejando que sus palabras resonaran en su interior. Sinti\u00f3 una chispa, un fuego que nac\u00eda en su pecho y se expand\u00eda hacia sus extremidades. El vac\u00edo que hab\u00eda sentido desapareci\u00f3, reemplazado por una certeza inquebrantable.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Luc\u00eda regres\u00f3 al pueblo al amanecer. Los colores del cielo te\u00f1\u00edan las casas de un dorado suave, y por primera vez en mucho tiempo, sent\u00eda paz. Entr\u00f3 a la posada, recogi\u00f3 sus cosas y se prepar\u00f3 para partir.<\/p>\n<p>Antes de irse, escribi\u00f3 una \u00faltima entrada en su diario:<\/p>\n<p>\u201cEl amuleto nunca fue el anillo, ni las palabras, ni siquiera las personas que he encontrado en el camino. Soy yo, con mis heridas y mis fuerzas, mi luz y mi sombra, la que tiene el poder de transformar. El anciano ten\u00eda raz\u00f3n: no es el objeto, es lo que llevo dentro. Hoy parto con menos peso y m\u00e1s claridad. Tal vez eso sea la verdadera magia\u201d.<\/p>\n<p>Con el diario bajo el brazo, Luc\u00eda se subi\u00f3 al autob\u00fas que la llevar\u00eda de vuelta a casa. Mientras el veh\u00edculo se alejaba del pueblo, mir\u00f3 hacia atr\u00e1s una \u00faltima vez. En su mente, resonaban las palabras del anciano: \u201cSiempre estuvo en ti\u201d.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>El tiempo sigui\u00f3 su marcha. Luc\u00eda ya no cree en los amuletos. \u00bfAcaso no somos todos el talism\u00e1n que buscamos? \u00bfQu\u00e9 otra magia es m\u00e1s cierta?<\/p>\n<p>Abel P\u00e9rez Rojas (abelpr5@hotmail.com) escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com #abelperezrojaspoeta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SABERSINFIN Abel P\u00e9rez Rojas \u00a0 I La noche ca\u00eda como un manto de seda negra&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":773,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,11],"tags":[],"class_list":["post-1056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culturales","category-regional"],"aioseo_notices":[],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg",1080,580,false],"thumbnail":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-150x150.jpeg",150,150,true],"medium":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-300x161.jpeg",300,161,true],"medium_large":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-768x412.jpeg",640,343,true],"large":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-1024x550.jpeg",640,344,true],"1536x1536":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg",1080,580,false],"2048x2048":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ.jpeg",1080,580,false],"covernews-featured":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-1024x550.jpeg",1024,550,true],"covernews-medium":["https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/SABERSININ-540x340.jpeg",540,340,true]},"author_info":{"display_name":"REVISTA DIGITAL NORORIENTE","author_link":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/author\/adminr\/"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/category\/culturales\/\" rel=\"category tag\">Culturales<\/a> <a href=\"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/category\/regional\/\" rel=\"category tag\">Regional<\/a>","tag_info":"Regional","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1056"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1068,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1056\/revisions\/1068"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistadigitalnororiente.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}